Cómo el diseño de sus oficinas puede mejorar la salud de sus colaboradores

Pasamos un mínimo de ocho horas diarias en nuestro lugar de trabajo. Estar sentados, mirando a una pantalla y hundiendo nuestros dedos en un teclado, sin tomar al menos un descanso, estresa nuestro cuerpo y, en consecuencia disminuye nuestro rendimiento. Los resultados pueden ser permanentes si repetimos esto cinco veces a la semana. Contar con un diseño flexible que invite a las personas a moverse, conectarse con sus compañeros y desempeñar sus tareas en diferentes espacios y, además, que cuente con condiciones ambientales óptimas, ayuda sustancialmente, a reducir los niveles de estrés entre los colaboradores y aumentar los niveles de productividad.

La visión es  uno de los aspectos que más preocupan a los expertos en salud ocupacional. Algunos estudios concluyen que al menos el 50% de las personas que trabajan frente a un computador tendrán problemas de visión. La principal causa es la distancia que hay entre el monitor y nuestros ojos. No tener la opción de ajustar la pantalla, obligará a las personas a trabajar con una incomodidad permanente en los ojos o acomodar su cuerpo a la distancia, lo cual generará problemas en la espalda y en los brazos. Y a esto se le puede sumar el hecho de repetir ciertas actividades, como teclear y el hecho de estar en la misma posición (estar sentados) por tiempos prolongados, lo que causará aún más problemas en las extremidades y el tronco.

Muchos asumen que esto es una consecuencia propia de trabajar en una oficina. Sin embargo, esto puede solucionarse con un diseño que no solo se adapte a las necesidades del negocio, sino que también evite los problemas de salud, disminuya el estrés, aumente los niveles de confort y maximice la productividad y satisfacción de los colaboradores. Además, es fundamental concientizar a los colaboradores sobre los efectos de la inactividad que produce estar sentados al frente del computador y de adoptar posturas inadecuadas mientras se trabaja. 

Una oficina que promueva la salud deberá permitir y promover el movimiento de los empleados. Puntos centralizados de copiado y reciclaje, a donde las personas tengan que acudir para recoger sus copias o botar un papel, es un inicio. Igualmente, se pueden ofrecer diferentes y flexibles espacios de trabajo. El escritorio no es el único lugar donde se puede realizar el trabajo. Salas de reunión informal, cabinas de trabajo individual, zonas abiertas de discusión, mesas altas son solo algunos ejemplos de cómo diversificar la oficina. Es importante aclarar, sin embargo, que no en todas las compañías se pueden adoptar todas las soluciones. Primero se debe hacer un estudio de cultura organizacional, analizar si estos espacios soportarán no solo la estrategia del negocio, también debe soportar la forma como se trabaja.

Si en todo caso el escritorio sigue siendo el elemento más conveniente, este también puede ser flexible. Proporcionar una silla ajustable, no solo para la altura, también para el espaldar, los reposabrazos; un reposapiés, e incluso, una superficie de trabajo ajustable. Si, un escritorio que permita al colaborador escoger la posición en la que quiere trabajar: sentado o de pie. De esta forma, si han pasado varias horas en que la persona está sentada y quiere descansar de esta posición, puede ajustar la altura de su escritorio y trabajar de pie por unos minutos. Así, su sangre circulará mejor, sus músculos descansarán y su espalda no sufrirá por tener una postura inapropiada.

Cualquiera que sea la estrategia que se decida en el Diseño de oficinas más saludables los colaboradores deben recibir una capacitación. De nada sirve si se invierte un valor significativo de recursos en mobiliario ergonómico, si no se saben aprovechar sus beneficios. Igualmente, es necesario recordar la importancia de tomar recesos cortos, cambiar de postura, caminar, estirar los músculos y volver al trabajo. Esto nos solo será bueno para el cuerpo, también para la mente. En conclusión, una oficina flexible con altos niveles de confort, promoverá la salud de los colaboradores, quienes serán más productivos y estarán más satisfechos. ¿Quién no invertiría en una oficina más saludable?