Las nuevas tendencias de trabajo sobrepasan los límites de la oficina corporativa.

Los avances de la tecnología han permitido que los límites de las oficinas sean cada vez menos nítidos. El puesto de trabajo, tal y como lo conocemos, ya no es necesario para llevar a cabo nuestras actividades. En los últimos años han surgido nuevas tendencias de trabajo que sacan provecho de la tecnología para generar espacios muy diferentes a la tradicional oficina corporativa. Espacios comunes compartidos por dos o más compañías, arriendo de pequeñas oficinas por demanda u hoteles que ofrecen lugares para llevar a cabo reuniones de trabajo, son algunos ejemplos de lo que pasa hoy en día en el mundo corporativo.

Algunos arquitectos, entre ellos, William Mitchell, ha sugerido que las distinciones entre la arquitectura y la tecnología son cada vez menos. Los espacios, especialmente, los corporativos, se diseñan intercambiando, de forma casi inconsciente, elementos tecnológicos con elementos arquitectónicos. Esto ha permitido que, como tal, el hecho de “trabajar” no sea una actividad que se restrinja a un escritorio dentro de una oficina corporativa. Efectivamente, nuevas propuestas de trabajo han surgido en los últimos años y han venido ganando fuerza en esta década. 

En diferentes ciudades han aparecido unos nuevos espacios conocidos como “Hubs”, en donde individuos o pequeñas empresas se reúnen para trabajar en comunidad y compartir, no sólo unos metros cuadrados, también su conocimiento y experiencia. Para acceder a estos espacios generalmente se paga una membresía diaria o mensual y, además de un ambiente diseñado bajo las últimas tendencias de diseño y tecnología, quienes sean miembros pueden acceder a una “infraestructura social”, que les permite crear alianzas, intercambiar conocimiento y potencializar su negocio en un ambiente de trabajo en equipo. Conferencias, reuniones de negocios, ferias, almuerzos de trabajo, son algunas herramientas que ofrecen quienes gestionan estos Hubs.

Muy parecido a este concepto, es el de compañías que deciden cohabitar con otras. Es decir que dos o más empresas se alían para compartir un mismo espacio. Cada empresa cuenta con un ambiente privado dedicado a puestos de trabajo, pero las zonas comunes como recepción, salas de juntas, zonas de capacitación, áreas de reunión informal, cafetería, puntos de café, entre otros, se comparten. Además de dividir los gastos de mantenimiento, los colaboradores de las empresas tienen la posibilidad de compartir con un gran número de personas con diferente formación y experiencia. Este tipo de espacios ha resultado ser muy efectivo al momento de intercambiar conocimiento y generar nuevas ideas de negocios, servicios o productos.  

Por otro lado, algunas compañías como han decidido abrir sus puertas para que personas que no trabajan directamente allí, puedan hacer uso de sus instalaciones. Ciertos espacios son de libre acceso, tanto para colaboradores, como para visitantes y clientes. Áreas de reunión informal, zonas comunes, cafeterías, están disponibles e, incluso, cuentan con tecnología suficiente para llevar a cabo video llamadas o video conferencias. Esta tendencia se ha visto en ciudades importantes con un alto tráfico de personas que viajan por negocios uno o dos días y necesitan un lugar para acceder a su correo, escribir algunos emails, y seguir.

Estas nuevas tendencias de trabajo han llevado a cuestionar la forma como se “consumen” los espacios de trabajo. Hoy en día, el lugar de trabajo es un bien de consumo, más que otra cosa. Muchas compañías están optando por un modelo de demanda individual, en el que cada empleado escoge el tipo de espacio que necesita en el lugar y tiempo que lo precise. Para muchos, es una alternativa más sostenible, pues solo se consumen los metros cuadrados que se requieren, en vez de tener a disposición una oficina en la que el promedio de uso no sobrepasa el 60%. Incluso, hay páginas de internet donde se pueden listar los espacios disponibles y reservarlos con días de anticipación y asegurarse un lugar donde poder atender clientes, conectarse a internet y trabajar sin problema. 

En un futuro (no muy lejano) las empresas dejarán de comprar o arrendar metros cuadrados y, por el contrario, “consumirán” el espacio por demanda, de acuerdo al lugar donde su fuerza de trabajo se encuentre y la hora que necesite un lugar específico para llevar a cabo sus actividades. Por lo demás, la tecnología nos permite desempeñar nuestras tareas desde un parque, un café o un avión. La finca raíz como la conocemos hoy en día, está sufriendo un cambio trascendental, no solo ara la industria, sino para el mundo corporativo en general.